Colgada de Poesía
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- Escribimos poesía. La colgamos de los árboles en las plazas, algunas veces. Las colgamos acá para compartirlas todo el tiempo. Si querés sumarte o simplemente escribirnos podés hacerlo a veronicarodriguezar@hotmail.com o facusaxe@yahoo.com.ar. También podés contactar a alguno de los poetas (a través de los "comentarios"); y si querés chusmear fotos: www.fotolog.com/colgadadepoesia. Saludos "colgados". 6, 7 Y 8 DE DICIEMBRE. CUARTA COLGADA DE POESÍA EN PLAZA ISLAS MALVINAS.
viernes, 19 de diciembre de 2008
sábado, 6 de diciembre de 2008
Con el frío de la mañana...
viernes, 5 de diciembre de 2008
Unrequited love.
“the victims of the one sided affair”
No corresponde que acicales con silencios
las preguntas que no te hago
ni que pretendas que no busque
el punto suspensivo de tu abrazo.
No me pidas que no descuelgue de tus labios
el cartel de promesas en venta,
no me dejes que me quede a mirar
cómo tu pasado gana la apuesta.
No corresponde que en la posdata de tu sonrisa
se desnuden tus ganas de una-vez-más,
porque en tu lunar con vista al infierno
veo que en estas dos manos no te quedás.
[Greta // Noviembre.2008]
Y entonces, nada. Un licor con gusto a promesa rancia entre los dientes y esta vida desvestida a medias; apenas dos botones de la camisa desabrochados y el tajo de la pollera mostrando las cicatrices del destino.
El destino... ese que no se nos va a volver a disfrazar de falsa inocencia casual; el mismo que se escurre ahora en esas calles que terminan en más calles, muerto de miedo. Agónico.
La agonía rasposa de mis manos te la cambio por el vaivén indeciso de tu boca cada vez que me edulcoraste la verdad, y dejo que me cobres en un pago y con interés de amor propio cada gota de lluvia que gasté buscándote la afonía en la caída de la esquina de tus párpados.
Afónica debería quedarse esa mancha al final de tu cobardía y el principio de mis ganas, si cada vez que tiraba la piedrita al Cielo vos le dabas franco a
Un susurro de mentiras tapado por dos o tres acordes de arena desparramada, pisoteada. Un borroneo insulso de las huellas que dejaste en esta playa sucia, con la marea baja y haciéndose eco de tu acento arrastrado. El mismo con el que arrastraste las palabras los silencios la mitad de este cuerpo desnudo lloviendo por dentro las distancias los excesos las promesas hechas al viento las cosquillas los veranos las retiradas a destiempo los insomnios los consuelos la fina capa de polvo entre los dedos los ensayos los errores, dos locos re(-)cuerdos jugando a lo eterno.
Y te llevaste demasiado, tanto, mucho... que tuviste que olvidarte de arrastrar con vos
toda esta N A D A.
[Greta // Julio.2008]
Viernes 7pm.
Te morías de ganas. Un saludo cortés a cambio de un café casual había sido suficiente pretexto para que pudieras mirarla escondido entre la ventana y su timidez. Le deletreabas la sonrisa, sonrisa que caía de las comisuras de los silencios como kamikaze en tus manos. Y se quedaba justo ahí. Debajo de la mesa, tus pies se pedían permiso para devorar la distancia entre tus ojos chispita y su boca incierta. Mientras tanto el bullicio de otras voces les decoraba las formalidades con las que pretendían evitarse, y la escuchabas hablar, jugar. Respirar. Entonces volvías a disfrazarte revolviendo el café que ya no humeaba, como mezclando tus miedos con sus lluvias y agregando un sobre extra de lenguas sin edulcorante. Tal vez si probaras pegar tu nariz al vidrio helado lograrías aplastar las mentiras que venías acumulando, pensabas. En eso se te iba el aire y la noche y el café y ella...
Suspirabas. Desperezabas las uñas y distraido enfocabas tus pestañas a su castaño ondulado. Pero a mitad de camino entre su cintura y sus labios, te devolvía el silencio una mirada en Sol-La-Sí. Sí mayor. Con todas las cuerdas en sus hombros y afinado en tu pecho.
Ella también se moría de ganas.
Pero ninguno de los dos sospechaba del otro.
[Greta // Mayo.2008]
¿Estás?
Ya te decía yo, “le tengo miedo a este enero”. Y tenía razón. Pero vos no escuchabas, y dejabas que te buscara en los mismos labios, en un antro pegajoso, escondidos de rostros que no nos veían, una noche parecida a la primera. Y yo no te encontraba.
Porque ya no hablabas con los ojos, ni espiabas con las manos; ni siquiera respirabas canciones por la espalda. Terminaste preocupándote por robarme una vida más de a sorbos, en lugar de dejar que yo vierta una hora más de muerte entre tu pelo, fortaleza que ya no he de atravesar.
Te diría tantas cosas...que sigo memorizando el color de tu voz, y bailando un tango con el perfume que no usás. Que ya sé que no es justo, pero que yo sí estoy; siempre estuve.
Y te pediría que me ayudes, que me soples lejos de las excusas con que me usaste, que te saques las ganas de una vez más y dejes de mirarme desde los espacios de mis puntos suspensivos. Que invites a mis pies a bailar con el olvido y alivianes mis bolsillos llenos de pasado.
Mientras tanto, yo voy a despegar las posdatas de tu nuca y desclavar mis silencios de tu costado. Por último, desabrocharé –sin que lo notes- un febrero de año bisiesto de tu calendario así dejo de imaginar el último café que nunca nos tomamos. Y en tu mesa de luz, una nota que diga “la vida que me robaste, me la devolviste tres mentiras más tarde”.
¿Qué siempre vas a estar, decías? Qué manera sutil de decirme –sin decirlo- que no estás. Ya te lo decía yo, nunca estuviste. Pero vos jamás escuchaste.
[Greta //Marzo.2008]
El viento se hunde en sus mejillas y le cuenta un secreto a la vuelta de su nuca. La espuma danzante le acerca burbujas efímeras de un salitre que supo ser de ellos. Se van enterrando promesas caducas y egoístas junto a sus pies, al tiempo que su cuerpo se estremece de punta a punta por la arena húmeda que cala en las escaras del pasado.
Cuando se conocieron, el tinte dorado de las pieles disimulaba revoluciones en los reversos. Él apostaba a perder la cordura todas las noches y escondía su miedo al miedo debajo de la camisa a cuadros. Ella iba en tren de robarse recortes de mar y abrigaba sus defensas en orillas pentagramadas. Con amaneceres descascarados ella se dejó seducir por aquel artesano inquieto, y al final del estío grabaron la melodía de sus risas a media voz, a media tarde, a medio metro de medio sol fundiéndose con medio mar. Y aprendieron a hablarse en silencios, en mensajes subliminales acompañados de miradas elocuentes; lo (no) dicho tras palabras inconclusas...
Una escollera dio paso a hojas crepitando en la vereda, atardeceres pintados de amarillos, bufandas, noches espesas, jacarandaes resucitando y de nuevo olas. Olas como cachetazos devolviéndola a la realidad de este lado del abismo.
Quizás, si lo volvieras a inventar, le presentarías credenciales menos fiables de viajes directos a un infierno celestial; mentirías al decir que tu carmín estrenó pocas sábanas y asegurarías que el rasguido de tus caricias es casi siempre un arma de doble filo.
Y quizás, si vos volvieras a saber de ella, excusarías tus mentiras en cobardías desmedidas, arrancarías de cuajo calendarios amarillentos y te declararías malabarista frustrado de atriles en blanco y esculturas huecas...
Tal vez se convencerían de perderse en medio de un baile carnavalesco de máscaras, a la vuelta de una pérgola, bajo luces tornasoladas en sintonía con brisas inocuas...Acaso...
Si acaso decidieran volver a encallar por casualidad...¿cómo sería?
[Greta // Febrero.2008]
Esquina.
Demasiadas luces para pagar la apuesta.
La Luna se tapa medio rostro de pudor y la otra mitad espía de envidia.
En tus piernas hace escala el deseo
y queda trunco mi gemido en la maleza de tu pelo.
Tus dedos astillan mis dientes
mientras mis ojos siguen atentos la gota de sudor
que resbala por tu escote.
Qué ganas de perderme con ella.
Ahogo tu risa con un beso
y dejo que tus manos se atrevan
a pintarme rasguños por debajo de la camisa a cuadros.
Hay sombras que se mueven y nos descubren,
una brisa te aleja y de lejos
susurrás el frenesí de descoserme las heridas.
Astuta jugadora, nos quedamos en la cornisa.
Tu cintura hecha de piel roza mis manos
y tu cadera encaja sin dudar en la curva de mis labios mordidos.
De nuestros cuerpos -que no se separan- se desprenden vapores morados
y las respiraciones excitadas ya no disimulan el placer.
Los relojes adelantan la despedida y me dejás en el borde.
Sin saltar al vacío, doblás en la bruma y te perdés con pasos altivos.
Te debo esta apuesta perdida.
Te debo este beso furtivo en la esquina.
[Greta // Diciembre.2007]
Me.
Mirame;
que tus mieles no me apuñalen.
Acariciame;
que las grietas sean aullidos.
Arropame;
que tu brazo no me abrigue.
Hablame;
que tu voz se confunda con el ruido.
Cantame;
que no me escurra entre tus versos.
Ignorame;
que mi espalda no te extrañe.
Escribime;
que desaparezca entre los pliegos.
Rozame;
que tus lunares no me inviten a perderme.
Bailame;
que el ritmo no te siga los pasos.
Silenciame;
que no me aturdan tus gestos.
Espiame;
que no estén disponibles los palcos.
Distanciame;
que no puedas hacerlo de lejos.
Mojame;
que me seque un ocaso de arena.
Abrazame;
que tu aire no sea rasguño.
Buscame;
que tu otoño se muera de pena.
Provocame;
que tu boca resulte un insulto.
Respirame;
que el perfume a gardenia te embriague.
Atrevete;
y ahora, DEJAME.
[Greta // Diciembre.2007]
necesito estar sola.
al atardecer.
con los pies revueltos de
arena
mojada y los labios cortados por la sal.
necesito aburrirme de buscar algo en mi cabeza
y no encontrarlo.
descansar necesito.
de mí, de ellos, de vos.
de todos. necesito silencio.
necesito dibujarme la vida
con los horarios que me plazcan;
y que no me diagrames las fechas
con meses de antelación.
necesito desorganizarme un poco
para poder ordenarme otra vez.
necesito escribir para que
las manos me dejen de temblar
por culpa de este cansancio
pegoteado,
rutinario.
necesito no ver más tu cara de juez sentenciándome
ahora, con el rictus firme y serio.
necesito que te metas en mí
y vuelvas a escuchar mis alegatos cuando salgas.
que entiendas, necesito.
que dejes de suponer que soy perfecta.
que te calles;
me urge no oír una sola palabra más por hoy.
(te) necesito.
[Greta // Noviembre.2007]
Caja de música.
A quien puso en mis manos una caja de música después de tantos años.
La ha encontrado casi por casualidad ya no recuerda cómo.
“Casualidad”, piensa, “las casualidades no existen”.
Hace días que en su mente vaga una idea con forma de caja.
Es pequeña, común y corriente, casi aburrida de mirar.
Pero está ahí. Siempre, chocándose con sus ojos.
Como encriptando alguna verdad disfrazada.
Recuerda cómo aquella noche
-antes de hacerla llorar-
ella le había pedido que la abriera,
pero él lo había evitado.
Que no le gustaba esa música, habían sido sus palabras.
Ahora ya no puede evadirse.
El estuche de plástico claro lo mira desde la mesa de luz.
Lo toma, lo inspecciona, lo gira, lo rodea,
lo da vueltas, lo olfatea, lo acaricia...pero no lo abre.
No se atreve.
Se cubre la cara y respira profundo.
Y ahí va.
La vuelta de tuerca hasta que la cuerda no da más,
el telón que de a poco se descorre.
Se vuelve espectador de un teatro fantasma:
contra el espejo empolvado se estrellan
unas corcheas huecas de sentido;
desaparecen en el piso aterciopelado
esas mentiras inentendibles y prejuiciosas;
se escapan sin prisa en puntas de pie
un par de ilusiones ocultas;
se escapan, digo, trepando el aire.
En el compartimiento de atrás se esconden
unos versos profanos y unas huellas se funden con la voz.
Su voz.
Habla de planes confundidos,
de incólumes gestos de rutina,
de lágrimas envasadas al vacío...
De pronto la voz se aquieta.
Algo falta; falla.
En el cuarto se respira un ardor punzante.
En sus oídos la melodía se desmaya,
se manchan sus ojos de aburrimiento (mal) pretendido.
Pero en verdad la tristeza le provoca
este silencio imprevisto, desgarrado.
O es vacío lo que calla.
Se escabulle nuevamente a la noche en que la hizo llorar
-por única vez.
Ahora entiende.
Cierra la caja y la verbena incompleta se acaba.
Corre a buscar a la bailarina de su caja de música.
Aquella no ha sido suficiente despedida.
[Greta // Octubre.2007]
Qué inútil repasar con los cayos de mis dedos
las fotos de lo que ya no seremos.
Qué inútil que las sábanas te busquen encendidas
en el hueco que ya no ocupas.
Qué inútil no lograr sonsacarte esos susurros impúdicos
que de memoria ahora podría recitarte.
Qué inútil que no hayas dejado que estas palabras
fueran lenguas serpenteando al compás de tus mentiras.
[Greta // Julio.2007]
Qué tal si te reclamara que aún no me has devuelto el sueño,
y el hueco helado de la cama mantiene tu forma
por si una noche volvieras a querer colarte entre las vírgenes sábanas.
Qué tal si te dijera, cansada,
que no tenía idea de sufrir y sanar,
de desesperarse y renovar la esperanza.
Qué tal si pretendiera tranquilizarte
al decirte que con el tiempo entenderé
que ese todo que nos une, hace tanto y hace nada;
pero que hoy no lo comprendo.
Qué tal si confesara con vergüenza
que todos los días me invento una nueva mentira
para creerte inexistente, personaje de un cuento,
dando vueltas entre los peces de mi infierno.
Y cuando estoy a punto de comprar la historieta,
la brisa te trae de vuelta y entonces jugas con mis colores,
mezclas mis sueños, borras las fronteras...
y vuelta (dolorosa) a empezar.
Qué tal si te reprochara el miedo que le tengo a los domingos,
días muertos en que las historias se me deshacen en las manos
y tu voz que no me empapa el contestador.
Qué tal si te contara que por la ausencia
de tus besos mi boca sabe a óxido,
pues no ha sabido encontrar más que muerte en cada comisura,
y que contra tu lengua ardiente
los demás labios de plastilina no tienen nada que hacer.
Qué tal si te recitara el rasguido
de los cayos de tus manos sobre mis valles,
mientras vos pones de música de fondo
las segundas intenciones con las que tus pupilas caídas
solían devorarme.
Qué tal si te narrara cómo sigo recordando
los detalles que olvidaste,
y los convierto en ingrediente secreto
del chorro de tinta que intoxica mis madrugadas.
Qué tal si reconociera que recogí
los acentos que me debías y también los torcidos
para enderezarlos en cada paso de mis coreografías.
Qué tal si te comentara al pasar que te echo de menos,
que no cuelgo el disfraz de la que desteje;
que todavía espero tu carta en el buzón,
tu voz rescatándome del tedio,
tu mano invitándome a una huida sin retorno;
que no te olvido ni me desprendo.
(Qué tal si ahora hiciera una breve pausa
para entender tu silencio, sin siquiera mirarte el rostro).
Qué tal si lentamente me secara las lágrimas
y girara mi cabeza hasta encontrarme con tu rayuela,
escrutara tus gestos, volviera a respirar hondo,
y por vez primera te dijera que te quiero.
¿...Qué tal?
[Greta // Junio.2007]
Conjugando(te).
Como si tu nombre y el mío se escaparan de la gramática de nuestras afiladas lenguas..
Si te bailo, cuatro notas tienen tu perfume.
Si te canto, tu sonrisa es mi segunda voz.
Si te escribo, cada letra te conjuga irreverente
en imperativos que desafían (y vencen) mi diezmada voluntad.
En pasados mixtos de vos y yo baila el verbo
de lo que no fuimos fundiéndose como esbelto partenaire
con el pretérito perfecto compuesto
de lo que todavía arde en construcciones desiderativas.
Si supieras que aún dudo en subjuntivo
por más que sepa que el presente que conjugo
es simple y no hay quien quiera continuarlo.
Se suceden (y seducen) en mi mente
los registros informales de todo aquello
que prometiste en pluscuamperfecto,
mientras yo de fondo te pintaba
el imperfecto ayer de reinos lejanos.
En otras hojas condeno el infinitivo
de plurales terceros no alocutarios
que me sentencian a saberme(nos)
en voz pasiva dentro de esta inversión
de sustantivos tan abstractos como las palabras
que tus dientes traspiraran aquella noche efímera.
Pero en estas líneas conjugo un futuro
que no es incierto sino perfecto,
que no responde a modo alguno;
un futuro condicional en el que nunca habrán de darse
las circunstancias para que las cláusulas
del contrato de Inventarios se cumplan cual envite al destino.
Un tiempo ulterior del inconciente irracional,
donde pueda serpentear al ritmo de tus arpegios
y tus cuerdas respondan al vaivén de mis empeines,
donde lo potencial se vuelva simplemente indicativo
y no veas mi espalda perdiéndose en gerundios malditos.
Un futuro en el que mezcles todos los tiempos verbales
y ya no memoricemos “amar, temer y partir”.
Una terminación nueva atemporal
con dos personas singulares,
donde rimes en versos libres para mí
que ya no habremos conjugado boca en verbo,
que ahora los acentos quedan para otro momento.
[Greta // Junio.2007]
jueves, 4 de diciembre de 2008
1
Las muchachas caminan en silencio repasando sus melodías preferidas
(la de flequillo intenta sin suerte night and day),
yo prefiero mirar los rostros desconocidos,
intentar una historia (con motivos que no llegan a edificar un tema).
Un departamento con un gato punk,
y una ventana por donde la luz (sin adjetivo) dibuja en la pared un contrabajo
que se borra cuando el gato decide subir al sillón,
la puerta se abre e ingresa el señor que camina delante de la muchacha de flequillo, que fuma netx y lleva bajo el brazo la edición con bonus track de aquí a la eternidad.
2
después de algún tiempo
los días empezaron discretamente a parecerse entre sí:
las mañanas, el sillón de mimbre, las palabras, el gato y el cristal (todos participan de la rutina)
3
fabrico un disfraz
para el puñado de palabras que se pierden en mí
tu forma de hablar es bailable (pasodoble)
y la soledad a trote conmigo se va.
soy extraño en todos los días
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Tengo una palabra..
tengo tiempo de decirla...
Quizás el invierno no sea tan largo
tal vez el verano vuelva a aparecer
Tengo una palabra...
la mañana trae su encanto
una noche me ha convencido ayer,
un revuelto de deseos
hoy no es tiempo de crecer.
Tengo una palabra...
siempre el miedo niega
y el deseo invita a la verdad.
Una palabra...
la primavera avecina
quiero volver a nacer.
Caro Cabrera (CaroK)
Canta la ausente
Estoy acá.
Me llaman abril, azul, amor.
Roto el cable, yo no tengo nombre.
Olvido los restos abiertos en la piel
del tatuaje oculto
bajo la línea de mis senos.
Me dicen, me dictan en mayúsculas
-como gritos-
las respuestas equívocas
a mi camino de flores altas
como alambres de púa
en el pasto del jardín.
Estoy acá y quiero una puerta.
Una ventana, un agujero
una abertura donde poner los huesos
de estos años de ancianidad repetida
y juventud acelerada.
Estos tiempos de guitarra coja
de espías en la noche
de comodines ausentes
y figurita repetida
en el album de recuerdos.
Estoy acá.
Alguien pregunta, alguien insiste.
¿Es la noche una mujer hambrienta
con las piernas abiertas
pidiendo, en aullidos de loba
un secuestro, un cofre de sueños ajenos
para amamantar a sus crías muertas?
No tengo respuestas.
Yo sólo poseo
Un cuaderno liso
llamándome al vértigo
de la letras oscura
como la noche
y su vejez eterna
de madre huérfana.
Me crucifican viajera, vagabunda, amante.
Me empapelan la espalda
con canciones de nadie
que debo rellenar de nombres propios
de besos nacidos
de sexos comulgados
y arraigos imposibles.
Estoy acá.
Como un río de fresias
marchitas
en el boulevard de mis pupilas.
Como una certeza que no perdura
como un piano chillando
des.afinado
en la mañana
tuerta
de agosto
convulso
en la esquina de mi sexo.
Acá estoy.
Buscándole nombre
a mis muñencas ciegas
y desnudas.
Y olvidando, por tercera vez
el mío propio.
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Manchas de ocaso
Grita tu ojo.
Abrevio las manos
en sílabas que amputo del estómago
y las paredes bailan
entre relojes suntuosos
y muñecas ebrias de movimiento.
Canta tu nuca.
Extraigo la niebla
de mis dedos espesos de Octubre,
y un animal habla
mientras camina en mis senos
y convive mis líneas muertas.
Abre tu plexo.
Contagio la almohada
con insectos que dibujo en invierno,
y tu garganta aplaude
a través de mis pieles
y mi cuerpo incontinuo.
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Como contar nudos en un ovillo infinito
Como contar nudos en un ovillo infinito
y cortar cables en el portón de una idea.
Como los sauces, como caminar
y sentir que a uno
lo guía un marionetista de primera clase.
Como dibujar un cuerpo
nombrarlo propio
elegirle un color preferido
y hacerle cosquillas en la nariz,
para que no sangre.
Como quedarse quieto
y cantarle al viento
canciones de anteayeres llovidos.
Como los jardines quemados.
Como un pasillo sin puertas.
Como la letra P y la R.
Como desenvolver un recuerdo
y sentirlo frio, lejos
de todo presente habitable.
Como cantar una melodía rota.
Como abrirse paso ante una novedad.
Como el sonido del miedo.
Como la piel cuando tiembla.
Como un hombre alto y languido.
Como tartamudear.
Como las certezas cuando perduran.
Como romperse y volverse a armar.
Como encontrar secretos en un sombrero.
Como soñar con tu padre muerto.
Como mentir y creer
que no es mentira.
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Capicua
Puedo escribir un círculo, sobre una escalera
dibujar el abecedario entero, por partes
acomodado entre los escalones.
Arriba y abajo, las íes
con tildes como púas en los ojos
significándome en el medio.
Un dibujo de tiza, de papel de arroz
de letras que no salen a la calle
que se quedan acurrucadas en la lengua
sin querer escucharse, sin querer
aumentar sus voces de oración fallida.
Puedo coleccionar letras que no.
Letras enteras en un círculo
que sobre una escalera, dibujo.
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ABYAYALA
Nosotros nacimos de la noche
del vaho de humus y selva
hijos del sol y la tierra
hermanos de la flor y la estrella.
Nosotros de sangre luna y de fuego
sal estero puna y valle
caribe glaciar gruta y montaña
Nosotros los matados los insurrectos
los terribles los enamorados los formidables
los tiranizados los clamorosos.
Los insurrectos.
Nosotros de agua y arcilla de barro y arena
yerba caña tabaco carbón oro plata madera
machete y trinchera.
Nosotros que nos creían débiles
que nos querían muertos
que nos creían muertos
que nunca nos vencieron.
Nosotros los excepcionales los únicos
Nosotros los insurrectos.
¿DE QUÉ MIERDA SE RÍEN?
pues yo no sé quién carajo inventó el humor ese de relatar la estupidez humana innata en ciertos estratos de las clases sociales porque todos sabemos que la historia desde siempre ha sido la historia de la lucha de clases y todos sabemos que este sistema engendra especies especiales de gente megalienada que no se malentienda digo porque parece un comentario protofascista pero bueno mis camaradas me han escuchado alguna que otra vez y yo les digo que soy el más fascista de todos los comunistas aunque eso suene estalinista pues estalinista no soy ni seré y lucharé contra el estalinismo también contra el fascismo contra la burguesía internacional en fin o como me gusta decirle y perdón si es que lo extravié inintencionadamente de algún lado el cáncer de la humanidad y es que yo no lo veo de otra forma pues su cultura sus relaciones sociales sus valores morales los medios de producción concentrados la explotación y la opresión y las guerras y la violencia organizada y las oficinas gubernamentales y los vaticanos llenos de oro y la moda y la globalización criminal y el hambre y la ignorancia y la miseria y la humillación y los prejuicios y los juicios y los postjuicios y las cárceles y las tumbas y “la libertad” y “el amor” apenas como ideas nada concreto nada realizable todo se mantiene la historia no se puede cambiar la naturaleza sigue su curso el hombre está absolutamente perdido dios existe dios no existe dios? la capa de ozono los rayos solares los maremotos los tsunamis el ántrax y las bombas nucleares los siete pecados capitales –si apenas fueran siete- los medios masivos de confusión el alambrado la soja transgénica los alimentos artificiales el pop la competencia los concursos hollywood la cia la onu la kgb el ku klux klan el mercosur el merconorte la cocaína el paco la pasta base el éxito la fama el bonapartismo las dictaduras militares los psicólogos los enfermos los locos los desaparecidos el machismo el trabajo –trabajo?- infantil las dinastías los imperios la contaminación de cualquier tipo la deforestación la extinción de razas la mala educación la penosa salud el stress y la celulitis el bajar de peso el subir de peso el bajar de peso la indiscriminación de discriminación las pastillas para vivir los cambios climáticos la falsificación el mal humor el día del amigo el día de los enamorados el día de comprar sea lo que sea solo cuenta comprar la corrupción y la coima moneda corriente el desinterés la desigualdad la desolación la desesperación el despotismo la desesperanza la decepción la deshumanización la destrucción el desarmadero de cualquier conciencia la dislocación de cualquier alegría los casinos y las loterías las adicciones los pleitos las catástrofes pequeñas las catástrofes en masa los ríos de sangre los mares de lágrimas la familia el auto la casa los niños y ya y la vida no es para vivirla es para trabajar para que otro viva se hace lo que se puede las millones de empresas que guardan sus millones en un solo bolsillo la ceguera la sordera las mudanzas los exilios las campañas los corpiños la homofobia la claustrofobia la aracnofobia la fobiafobia la autoridad la imposición el maltrato el destino inevitable la mentira la mentira la mentira la mentira la mentira la mentira el conformismo estéril el inconformismo inútil los hacinamientos los monobloques los countries las propiedades la idiosincrasia la especulación la perturbación la masturbación la individualidad la mortalidad las publicidades la matanza la persecución la pornografía el politquerío el palabrerío el chusmerío el plastiquerío la elite el delito la impunidad la imbecilidad absoluta el miedo el miedo el miedo el miedo el miedo el miedo la negación la calumnia la tergiversación la manipulación la pedipulación la pena las pelucas los mamelucos los payasos el hipo la hipnosis la hipertensión la hipocresía el hippismo la hipalgesia el hipar la hipergamia la hipertrofia los hipermercados la apatía las epidemias las murallas las metrallas las batallas las fallas del sistema etcéteras etcéteras que duran siglos y entonces en vez de celebrar la decadencia nuestra de cada día mejor tomemos cuenta de que hay que abolir todo esto y tanto más para poder ser libres y esto no es para risa…