Colgada de Poesía

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Escribimos poesía. La colgamos de los árboles en las plazas, algunas veces. Las colgamos acá para compartirlas todo el tiempo. Si querés sumarte o simplemente escribirnos podés hacerlo a veronicarodriguezar@hotmail.com o facusaxe@yahoo.com.ar. También podés contactar a alguno de los poetas (a través de los "comentarios"); y si querés chusmear fotos: www.fotolog.com/colgadadepoesia. Saludos "colgados". 6, 7 Y 8 DE DICIEMBRE. CUARTA COLGADA DE POESÍA EN PLAZA ISLAS MALVINAS.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Miro el árbol que de deshoja
¿cómo qué?

Estoy lejos
las palabras no lo dicen

Andrea, parada tan cerca
es otro árbol
al viento
al sol
deshojándose

sábado, 6 de diciembre de 2008

Con el frío de la mañana...

Con el aire frío de la mañana un Sol colgante, suspendido como en una maqueta desprolija acerca de los planetas, ya los fuertes vientos que arrastraban a las polillas y los cascarudos dentro de mi patio, mi ventana y mi alma, comienzan a amainar. La serenidad de parecer sabia, ser la savia que brota de los troncos otorga susurros al día, mi oreja/caracol -en lo que cuesta al mundo un aleteo de colibrí o el instante mágico de voluntad natural que nos ofrece la creación al generar tanta belleza, tanta perfección mariposal para tirarlo todo por la borda en pocas horas- supo ser invierno polar y ahora escapa a durísimas penas de la tormenta de arena dentro de una clepsidra chamuscada por los ecos febriles de los abrazos-tormenta. Viene alguna otra. Se va acercando lentamente como una giganta, va arrasando con los campos con ellos los cultivos. Y al entrar una vez más en su propio traje, en su nueva vida, otra vez, se hace de una estatura humana, reconocible para pasar desapercibida. Que los otros no se den cuenta que habita en aquellos brazos, ojos y piernas, ese emparchado que es su barco, su casa, su cuerpo, la giganta que ha destruido todo en su camino, lo que amaba, lo que huía, lo que creía ser pero también una animalita más en la espera porque así como el mundo de los hambrientos se cae a pedazos y tantas almas dejan de brillar en el mundo día tras día, el amor y la guerra, van tejiendo esta historia absurda. Como siempre los proyectiles son más veloces que las palabras aunque no tan duraderos. Así como la bala entra en un cuerpo desconocido abriendo una herida, un día habrá en que la palabra llegue a tiempo a no dejar abrir heridas injustas. Por eso hoy también vuelve la animalita, que de vez en cuando despierta en mí y tiene necesidad de aullido. Porque le duele el mundo. Porque no quiere ser civilizada si nadie le dijo cómo. ¿Acaso en este mundo bárbaro, desangrado por cicatrices que estallan a mil, no dejando que la herida selle, cure, llegue a comprender lo que pasó, alguien puede dar lecciones sobre moral y buenas costumbres? “Vamos, mi amor, no te dejes engañar. Nadie va a reconocerte ahora, estás tan distinta, has cambiado tanto…” Se dice a sí misma y ve como las palabras, que no se adelgazan como las huellas de las gaviotas en la arena de Pablo, en cambio se esparcen, se agrandan como ella, la que ha tragado la mierda de la humanidad y todo el amor que en este mundo cabe y más allá también en un solo día. La vida en un solo e insoportable amanecer. Ahora se desliza suave como una palabra larga y hermosa escrita en manuscrito y va emergiendo del poema escandalosamente. Donde dice “Abracadabra” por allí está saliendo a la superficie. Puede verse en el aire como de la palabra -que ya ha emprendido su propio vuelo y quizá llegue a tiempo a salvar a alguien distraído o detener un dedo que está a punto de gatillar sobre unas sienes- por la “r” final se la puede vislumbrar como va abriendo esa compuerta o tapa de alcantarilla, que parece pesa mucho y embadurnada de esa sustancia –andá a saber- que las palabras llevan dentro de sí, reflota al mundo. La parida en un rincón por el poema, hija de una palabra, una combinación de nadas que nadan infinitamente se sale del cuento para volver a la vida, con el aire frío de esta mañana un Sol que ha empezado a girar, ya los fuertes vientos han amainado y la corredera que arrastraba a los insectos transgresores de la noche ha cesado. Tan otra ha vuelto que si mirás ahí entre todos los cascarudos, la hallarás dormida y de patitas al techo. Te vas a dar cuenta porque nunca viste un cascarudo naranja platinado que te cause tanta ternura y admiración. Miras como la vida se toma su revancha porque ahora la belleza es de las hormigas, que se llevan de a poquito cada una de las partes de la bichita que fuiste, bella y lánguida, cascaruda en tu andar humano. Humana en tu aflicción de bestia. Como sea, nena, bicho, pedazo, todo o mitad: las hormiguitas te están llevando ¡osamenta! Claro que ya se comieron tus partes más apetitosas y no faltará mucho para que vuelvas a nacer en otra forma, quizá la hormiga que ahora te despedaza ¿eso quisieras? No guardes rencor. Mirá que dulzura cómo te sostienen y te velan en una procesión como un festejo entre marimbas, tambores y cha cha chas. Esto es una fiesta para tus latidos corazón. Vamos a bailar. Yo también voy a fingir por un instante ser alguna otra. Dejaré las palabras volcadas como manchas de café sobre la mesa, me olvidaré de todo, de vos, de mí, del mundo que cae, amor mío. Y en ese segundo insospechado de palabras haciéndose paso en la claridad de otras manos tocando alguna tierra prometida el poema el mundo quemará.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Unrequited love.


“the victims of the one sided affair”

No corresponde que acicales con silencios

las preguntas que no te hago

ni que pretendas que no busque

el punto suspensivo de tu abrazo.

No me pidas que no descuelgue de tus labios

el cartel de promesas en venta,

no me dejes que me quede a mirar

cómo tu pasado gana la apuesta.

No corresponde que en la posdata de tu sonrisa

se desnuden tus ganas de una-vez-más,

porque en tu lunar con vista al infierno

veo que en estas dos manos no te quedás.

[Greta // Noviembre.2008]

Y entonces, nada. Un licor con gusto a promesa rancia entre los dientes y esta vida desvestida a medias; apenas dos botones de la camisa desabrochados y el tajo de la pollera mostrando las cicatrices del destino.

El destino... ese que no se nos va a volver a disfrazar de falsa inocencia casual; el mismo que se escurre ahora en esas calles que terminan en más calles, muerto de miedo. Agónico.

La agonía rasposa de mis manos te la cambio por el vaivén indeciso de tu boca cada vez que me edulcoraste la verdad, y dejo que me cobres en un pago y con interés de amor propio cada gota de lluvia que gasté buscándote la afonía en la caída de la esquina de tus párpados.

Afónica debería quedarse esa mancha al final de tu cobardía y el principio de mis ganas, si cada vez que tiraba la piedrita al Cielo vos le dabas franco a la Luna. Y me dejabas así, poniéndole razones a tus bemoles hechos susurro.

Un susurro de mentiras tapado por dos o tres acordes de arena desparramada, pisoteada. Un borroneo insulso de las huellas que dejaste en esta playa sucia, con la marea baja y haciéndose eco de tu acento arrastrado. El mismo con el que arrastraste las palabras los silencios la mitad de este cuerpo desnudo lloviendo por dentro las distancias los excesos las promesas hechas al viento las cosquillas los veranos las retiradas a destiempo los insomnios los consuelos la fina capa de polvo entre los dedos los ensayos los errores, dos locos re(-)cuerdos jugando a lo eterno.

Y te llevaste demasiado, tanto, mucho... que tuviste que olvidarte de arrastrar con vos

toda esta N A D A.

[Greta // Julio.2008]

Viernes 7pm.

Te morías de ganas. Un saludo cortés a cambio de un café casual había sido suficiente pretexto para que pudieras mirarla escondido entre la ventana y su timidez. Le deletreabas la sonrisa, sonrisa que caía de las comisuras de los silencios como kamikaze en tus manos. Y se quedaba justo ahí. Debajo de la mesa, tus pies se pedían permiso para devorar la distancia entre tus ojos chispita y su boca incierta. Mientras tanto el bullicio de otras voces les decoraba las formalidades con las que pretendían evitarse, y la escuchabas hablar, jugar. Respirar. Entonces volvías a disfrazarte revolviendo el café que ya no humeaba, como mezclando tus miedos con sus lluvias y agregando un sobre extra de lenguas sin edulcorante. Tal vez si probaras pegar tu nariz al vidrio helado lograrías aplastar las mentiras que venías acumulando, pensabas. En eso se te iba el aire y la noche y el café y ella...

Suspirabas. Desperezabas las uñas y distraido enfocabas tus pestañas a su castaño ondulado. Pero a mitad de camino entre su cintura y sus labios, te devolvía el silencio una mirada en Sol-La-Sí. Sí mayor. Con todas las cuerdas en sus hombros y afinado en tu pecho.

Ella también se moría de ganas.

Pero ninguno de los dos sospechaba del otro.

[Greta // Mayo.2008]

¿Estás?

Claro que no; nunca estuviste. Si lo único que hiciste fue rozarme con abrazos de sal y dibujarme ilusiones de papel.

Ya te decía yo, “le tengo miedo a este enero”. Y tenía razón. Pero vos no escuchabas, y dejabas que te buscara en los mismos labios, en un antro pegajoso, escondidos de rostros que no nos veían, una noche parecida a la primera. Y yo no te encontraba.

Porque ya no hablabas con los ojos, ni espiabas con las manos; ni siquiera respirabas canciones por la espalda. Terminaste preocupándote por robarme una vida más de a sorbos, en lugar de dejar que yo vierta una hora más de muerte entre tu pelo, fortaleza que ya no he de atravesar.

Te diría tantas cosas...que sigo memorizando el color de tu voz, y bailando un tango con el perfume que no usás. Que ya sé que no es justo, pero que yo sí estoy; siempre estuve.

Y te pediría que me ayudes, que me soples lejos de las excusas con que me usaste, que te saques las ganas de una vez más y dejes de mirarme desde los espacios de mis puntos suspensivos. Que invites a mis pies a bailar con el olvido y alivianes mis bolsillos llenos de pasado.

Mientras tanto, yo voy a despegar las posdatas de tu nuca y desclavar mis silencios de tu costado. Por último, desabrocharé –sin que lo notes- un febrero de año bisiesto de tu calendario así dejo de imaginar el último café que nunca nos tomamos. Y en tu mesa de luz, una nota que diga “la vida que me robaste, me la devolviste tres mentiras más tarde”.

¿Qué siempre vas a estar, decías? Qué manera sutil de decirme –sin decirlo- que no estás. Ya te lo decía yo, nunca estuviste. Pero vos jamás escuchaste.

[Greta //Marzo.2008]

El viento se hunde en sus mejillas y le cuenta un secreto a la vuelta de su nuca. La espuma danzante le acerca burbujas efímeras de un salitre que supo ser de ellos. Se van enterrando promesas caducas y egoístas junto a sus pies, al tiempo que su cuerpo se estremece de punta a punta por la arena húmeda que cala en las escaras del pasado.

Cuando se conocieron, el tinte dorado de las pieles disimulaba revoluciones en los reversos. Él apostaba a perder la cordura todas las noches y escondía su miedo al miedo debajo de la camisa a cuadros. Ella iba en tren de robarse recortes de mar y abrigaba sus defensas en orillas pentagramadas. Con amaneceres descascarados ella se dejó seducir por aquel artesano inquieto, y al final del estío grabaron la melodía de sus risas a media voz, a media tarde, a medio metro de medio sol fundiéndose con medio mar. Y aprendieron a hablarse en silencios, en mensajes subliminales acompañados de miradas elocuentes; lo (no) dicho tras palabras inconclusas...

Una escollera dio paso a hojas crepitando en la vereda, atardeceres pintados de amarillos, bufandas, noches espesas, jacarandaes resucitando y de nuevo olas. Olas como cachetazos devolviéndola a la realidad de este lado del abismo.

Quizás, si lo volvieras a inventar, le presentarías credenciales menos fiables de viajes directos a un infierno celestial; mentirías al decir que tu carmín estrenó pocas sábanas y asegurarías que el rasguido de tus caricias es casi siempre un arma de doble filo.

Y quizás, si vos volvieras a saber de ella, excusarías tus mentiras en cobardías desmedidas, arrancarías de cuajo calendarios amarillentos y te declararías malabarista frustrado de atriles en blanco y esculturas huecas...

Tal vez se convencerían de perderse en medio de un baile carnavalesco de máscaras, a la vuelta de una pérgola, bajo luces tornasoladas en sintonía con brisas inocuas...Acaso...

Si acaso decidieran volver a encallar por casualidad...¿cómo sería?

[Greta // Febrero.2008]

Esquina.


Demasiadas luces para pagar la apuesta.

La Luna se tapa medio rostro de pudor y la otra mitad espía de envidia.

En tus piernas hace escala el deseo

y queda trunco mi gemido en la maleza de tu pelo.

Tus dedos astillan mis dientes

mientras mis ojos siguen atentos la gota de sudor

que resbala por tu escote.

Qué ganas de perderme con ella.

Ahogo tu risa con un beso

y dejo que tus manos se atrevan

a pintarme rasguños por debajo de la camisa a cuadros.

Hay sombras que se mueven y nos descubren,

una brisa te aleja y de lejos

susurrás el frenesí de descoserme las heridas.

Astuta jugadora, nos quedamos en la cornisa.

Tu cintura hecha de piel roza mis manos

y tu cadera encaja sin dudar en la curva de mis labios mordidos.

De nuestros cuerpos -que no se separan- se desprenden vapores morados

y las respiraciones excitadas ya no disimulan el placer.

Los relojes adelantan la despedida y me dejás en el borde.

Sin saltar al vacío, doblás en la bruma y te perdés con pasos altivos.

Te debo esta apuesta perdida.

Te debo este beso furtivo en la esquina.

[Greta // Diciembre.2007]

Me.

Mirame;

que tus mieles no me apuñalen.

Acariciame;

que las grietas sean aullidos.

Arropame;

que tu brazo no me abrigue.

Hablame;

que tu voz se confunda con el ruido.

Cantame;

que no me escurra entre tus versos.

Ignorame;

que mi espalda no te extrañe.

Escribime;

que desaparezca entre los pliegos.

Rozame;

que tus lunares no me inviten a perderme.

Bailame;

que el ritmo no te siga los pasos.

Silenciame;

que no me aturdan tus gestos.

Espiame;

que no estén disponibles los palcos.

Distanciame;

que no puedas hacerlo de lejos.

Mojame;

que me seque un ocaso de arena.

Abrazame;

que tu aire no sea rasguño.

Buscame;

que tu otoño se muera de pena.

Provocame;

que tu boca resulte un insulto.

Respirame;

que el perfume a gardenia te embriague.

Atrevete;

y ahora, DEJAME.

[Greta // Diciembre.2007]

necesito estar sola.
al atardecer.
con los pies revueltos de
arena
mojada y los labios cortados por la sal.
necesito aburrirme de buscar algo en mi cabeza
y no encontrarlo.
descansar necesito.
de mí, de ellos, de vos.
de todos. necesito silencio.
necesito dibujarme la vida
con los horarios que me plazcan;
y que no me diagrames las fechas
con meses de antelación.
necesito desorganizarme un poco
para poder ordenarme otra vez.
necesito escribir para que
las manos me dejen de temblar
por culpa de este cansancio
pegoteado,
rutinario.
necesito no ver más tu cara de juez sentenciándome
ahora, con el rictus firme y serio.
necesito que te metas en mí
y vuelvas a escuchar mis alegatos cuando salgas.
que entiendas, necesito.
que dejes de suponer que soy perfecta.
que te calles;
me urge no oír una sola palabra más por hoy.

(te) necesito.

[Greta // Noviembre.2007]

Caja de música.


A quien puso en mis manos una caja de música después de tantos años.

La ha encontrado casi por casualidad ya no recuerda cómo.

“Casualidad”, piensa, “las casualidades no existen”.

Hace días que en su mente vaga una idea con forma de caja.

Es pequeña, común y corriente, casi aburrida de mirar.

Pero está ahí. Siempre, chocándose con sus ojos.

Como encriptando alguna verdad disfrazada.

Recuerda cómo aquella noche

-antes de hacerla llorar-

ella le había pedido que la abriera,

pero él lo había evitado.

Que no le gustaba esa música, habían sido sus palabras.

Ahora ya no puede evadirse.

El estuche de plástico claro lo mira desde la mesa de luz.

Lo toma, lo inspecciona, lo gira, lo rodea,

lo da vueltas, lo olfatea, lo acaricia...pero no lo abre.

No se atreve.

Se cubre la cara y respira profundo.

Y ahí va.

La vuelta de tuerca hasta que la cuerda no da más,

el telón que de a poco se descorre.

Se vuelve espectador de un teatro fantasma:

contra el espejo empolvado se estrellan

unas corcheas huecas de sentido;

desaparecen en el piso aterciopelado

esas mentiras inentendibles y prejuiciosas;

se escapan sin prisa en puntas de pie

un par de ilusiones ocultas;

se escapan, digo, trepando el aire.

En el compartimiento de atrás se esconden

unos versos profanos y unas huellas se funden con la voz.

Su voz.

Habla de planes confundidos,

de incólumes gestos de rutina,

de lágrimas envasadas al vacío...

De pronto la voz se aquieta.

Algo falta; falla.

En el cuarto se respira un ardor punzante.

En sus oídos la melodía se desmaya,

se manchan sus ojos de aburrimiento (mal) pretendido.

Pero en verdad la tristeza le provoca

este silencio imprevisto, desgarrado.

O es vacío lo que calla.

Se escabulle nuevamente a la noche en que la hizo llorar

-por única vez.

Ahora entiende.

Cierra la caja y la verbena incompleta se acaba.

Corre a buscar a la bailarina de su caja de música.

Aquella no ha sido suficiente despedida.

[Greta // Octubre.2007]

Qué inútil repasar con los cayos de mis dedos

las fotos de lo que ya no seremos.

Qué inútil que las sábanas te busquen encendidas

en el hueco que ya no ocupas.

Qué inútil no lograr sonsacarte esos susurros impúdicos

que de memoria ahora podría recitarte.

Qué inútil que no hayas dejado que estas palabras

fueran lenguas serpenteando al compás de tus mentiras.

[Greta // Julio.2007]

Qué tal si te reclamara que aún no me has devuelto el sueño,

y el hueco helado de la cama mantiene tu forma

por si una noche volvieras a querer colarte entre las vírgenes sábanas.

Qué tal si te dijera, cansada,

que no tenía idea de sufrir y sanar,

de desesperarse y renovar la esperanza.

Qué tal si pretendiera tranquilizarte

al decirte que con el tiempo entenderé

que ese todo que nos une, hace tanto y hace nada;

pero que hoy no lo comprendo.

Qué tal si confesara con vergüenza

que todos los días me invento una nueva mentira

para creerte inexistente, personaje de un cuento,

dando vueltas entre los peces de mi infierno.

Y cuando estoy a punto de comprar la historieta,

la brisa te trae de vuelta y entonces jugas con mis colores,

mezclas mis sueños, borras las fronteras...

y vuelta (dolorosa) a empezar.

Qué tal si te reprochara el miedo que le tengo a los domingos,

días muertos en que las historias se me deshacen en las manos

y tu voz que no me empapa el contestador.

Qué tal si te contara que por la ausencia

de tus besos mi boca sabe a óxido,

pues no ha sabido encontrar más que muerte en cada comisura,

y que contra tu lengua ardiente

los demás labios de plastilina no tienen nada que hacer.

Qué tal si te recitara el rasguido

de los cayos de tus manos sobre mis valles,

mientras vos pones de música de fondo

las segundas intenciones con las que tus pupilas caídas

solían devorarme.

Qué tal si te narrara cómo sigo recordando

los detalles que olvidaste,

y los convierto en ingrediente secreto

del chorro de tinta que intoxica mis madrugadas.

Qué tal si reconociera que recogí

los acentos que me debías y también los torcidos

para enderezarlos en cada paso de mis coreografías.

Qué tal si te comentara al pasar que te echo de menos,

que no cuelgo el disfraz de la que desteje;

que todavía espero tu carta en el buzón,

tu voz rescatándome del tedio,

tu mano invitándome a una huida sin retorno;

que no te olvido ni me desprendo.

(Qué tal si ahora hiciera una breve pausa

para entender tu silencio, sin siquiera mirarte el rostro).

Qué tal si lentamente me secara las lágrimas

y girara mi cabeza hasta encontrarme con tu rayuela,

escrutara tus gestos, volviera a respirar hondo,

y por vez primera te dijera que te quiero.

¿...Qué tal?

[Greta // Junio.2007]

Conjugando(te).

Como si tu nombre y el mío se escaparan de la gramática de nuestras afiladas lenguas..

Si te bailo, cuatro notas tienen tu perfume.

Si te canto, tu sonrisa es mi segunda voz.

Si te escribo, cada letra te conjuga irreverente

en imperativos que desafían (y vencen) mi diezmada voluntad.

En pasados mixtos de vos y yo baila el verbo

de lo que no fuimos fundiéndose como esbelto partenaire

con el pretérito perfecto compuesto

de lo que todavía arde en construcciones desiderativas.

Si supieras que aún dudo en subjuntivo

por más que sepa que el presente que conjugo

es simple y no hay quien quiera continuarlo.

Se suceden (y seducen) en mi mente

los registros informales de todo aquello

que prometiste en pluscuamperfecto,

mientras yo de fondo te pintaba

el imperfecto ayer de reinos lejanos.

En otras hojas condeno el infinitivo

de plurales terceros no alocutarios

que me sentencian a saberme(nos)

en voz pasiva dentro de esta inversión

de sustantivos tan abstractos como las palabras

que tus dientes traspiraran aquella noche efímera.

Pero en estas líneas conjugo un futuro

que no es incierto sino perfecto,

que no responde a modo alguno;

un futuro condicional en el que nunca habrán de darse

las circunstancias para que las cláusulas

del contrato de Inventarios se cumplan cual envite al destino.

Un tiempo ulterior del inconciente irracional,

donde pueda serpentear al ritmo de tus arpegios

y tus cuerdas respondan al vaivén de mis empeines,

donde lo potencial se vuelva simplemente indicativo

y no veas mi espalda perdiéndose en gerundios malditos.

Un futuro en el que mezcles todos los tiempos verbales

y ya no memoricemos “amar, temer y partir”.

Una terminación nueva atemporal

con dos personas singulares,

donde rimes en versos libres para mí

que ya no habremos conjugado boca en verbo,

que ahora los acentos quedan para otro momento.

[Greta // Junio.2007]

jueves, 4 de diciembre de 2008

1

Las muchachas caminan en silencio repasando sus melodías preferidas

(la de flequillo intenta sin suerte night and day),

yo prefiero mirar los rostros desconocidos,

intentar una historia (con motivos que no llegan a edificar un tema).

Un departamento con un gato punk,

y una ventana por donde la luz (sin adjetivo) dibuja en la pared un contrabajo

que se borra cuando el gato decide subir al sillón,

la puerta se abre e ingresa el señor que camina delante de la muchacha de flequillo, que fuma netx y lleva bajo el brazo la edición con bonus track de aquí a la eternidad.

2

después de algún tiempo
los días empezaron discretamente a parecerse entre sí:
las mañanas, el sillón de mimbre, las palabras, el gato y el cristal (todos participan de la rutina)

3

fabrico un disfraz
para el puñado de palabras que se pierden en mí
tu forma de hablar es bailable (pasodoble)
y la soledad a trote conmigo se va.
soy extraño en todos los días

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tengo una palabra..


Tengo una palabra que me acerca a vos
tengo tiempo de decirla...
Quizás el invierno no sea tan largo
tal vez el verano vuelva a aparecer
Tengo una palabra...
la mañana trae su encanto
una noche me ha convencido ayer,
un revuelto de deseos
hoy no es tiempo de crecer.
Tengo una palabra...
siempre el miedo niega
y el deseo invita a la verdad.
Una palabra...
la primavera avecina
quiero volver a nacer.

Caro Cabrera (CaroK)

Canta la ausente

Estoy acá.

Me llaman abril, azul, amor.

Roto el cable, yo no tengo nombre.

Olvido los restos abiertos en la piel

del tatuaje oculto

bajo la línea de mis senos.

Me dicen, me dictan en mayúsculas

-como gritos-

las respuestas equívocas

a mi camino de flores altas

como alambres de púa

en el pasto del jardín.

Estoy acá y quiero una puerta.

Una ventana, un agujero

una abertura donde poner los huesos

de estos años de ancianidad repetida

y juventud acelerada.

Estos tiempos de guitarra coja

de espías en la noche

de comodines ausentes

y figurita repetida

en el album de recuerdos.

Estoy acá.

Alguien pregunta, alguien insiste.

¿Es la noche una mujer hambrienta

con las piernas abiertas

pidiendo, en aullidos de loba

un secuestro, un cofre de sueños ajenos

para amamantar a sus crías muertas?

No tengo respuestas.

Yo sólo poseo

Un cuaderno liso

llamándome al vértigo

de la letras oscura

como la noche

y su vejez eterna

de madre huérfana.

Me crucifican viajera, vagabunda, amante.

Me empapelan la espalda

con canciones de nadie

que debo rellenar de nombres propios

de besos nacidos

de sexos comulgados

y arraigos imposibles.

Estoy acá.

Como un río de fresias

marchitas

en el boulevard de mis pupilas.

Como una certeza que no perdura

como un piano chillando

des.afinado

en la mañana

tuerta

de agosto

convulso

en la esquina de mi sexo.

Acá estoy.

Buscándole nombre

a mis muñencas ciegas

y desnudas.

Y olvidando, por tercera vez

el mío propio.

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Manchas de ocaso

Grita tu ojo.

Abrevio las manos

en sílabas que amputo del estómago

y las paredes bailan

entre relojes suntuosos

y muñecas ebrias de movimiento.

Canta tu nuca.

Extraigo la niebla

de mis dedos espesos de Octubre,

y un animal habla

mientras camina en mis senos

y convive mis líneas muertas.

Abre tu plexo.

Contagio la almohada

con insectos que dibujo en invierno,

y tu garganta aplaude

a través de mis pieles

y mi cuerpo incontinuo.

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Como contar nudos en un ovillo infinito

Como contar nudos en un ovillo infinito

y cortar cables en el portón de una idea.

Como los sauces, como caminar

y sentir que a uno

lo guía un marionetista de primera clase.

Como dibujar un cuerpo

nombrarlo propio

elegirle un color preferido

y hacerle cosquillas en la nariz,

para que no sangre.

Como quedarse quieto

y cantarle al viento

canciones de anteayeres llovidos.

Como los jardines quemados.

Como un pasillo sin puertas.

Como la letra P y la R.

Como desenvolver un recuerdo

y sentirlo frio, lejos

de todo presente habitable.

Como cantar una melodía rota.

Como abrirse paso ante una novedad.

Como el sonido del miedo.

Como la piel cuando tiembla.

Como un hombre alto y languido.

Como tartamudear.

Como las certezas cuando perduran.

Como romperse y volverse a armar.

Como encontrar secretos en un sombrero.

Como soñar con tu padre muerto.

Como mentir y creer

que no es mentira.

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Capicua

Puedo escribir un círculo, sobre una escalera

dibujar el abecedario entero, por partes

acomodado entre los escalones.

Arriba y abajo, las íes

con tildes como púas en los ojos

significándome en el medio.

Un dibujo de tiza, de papel de arroz

de letras que no salen a la calle

que se quedan acurrucadas en la lengua

sin querer escucharse, sin querer

aumentar sus voces de oración fallida.

Puedo coleccionar letras que no.

Letras enteras en un círculo

que sobre una escalera, dibujo.


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ABYAYALA

Nosotros nacimos de la noche

del vaho de humus y selva

hijos del sol y la tierra

hermanos de la flor y la estrella.

Nosotros de sangre luna y de fuego

sal estero puna y valle

caribe glaciar gruta y montaña

Nosotros los matados los insurrectos

los terribles los enamorados los formidables

los tiranizados los clamorosos.

Los insurrectos.

Nosotros de agua y arcilla de barro y arena

yerba caña tabaco carbón oro plata madera

machete y trinchera.

Nosotros que nos creían débiles

que nos querían muertos

que nos creían muertos

que nunca nos vencieron.

Nosotros los excepcionales los únicos

Nosotros los insurrectos.

¿DE QUÉ MIERDA SE RÍEN?

pues yo no sé quién carajo inventó el humor ese de relatar la estupidez humana innata en ciertos estratos de las clases sociales porque todos sabemos que la historia desde siempre ha sido la historia de la lucha de clases y todos sabemos que este sistema engendra especies especiales de gente megalienada que no se malentienda digo porque parece un comentario protofascista pero bueno mis camaradas me han escuchado alguna que otra vez y yo les digo que soy el más fascista de todos los comunistas aunque eso suene estalinista pues estalinista no soy ni seré y lucharé contra el estalinismo también contra el fascismo contra la burguesía internacional en fin o como me gusta decirle y perdón si es que lo extravié inintencionadamente de algún lado el cáncer de la humanidad y es que yo no lo veo de otra forma pues su cultura sus relaciones sociales sus valores morales los medios de producción concentrados la explotación y la opresión y las guerras y la violencia organizada y las oficinas gubernamentales y los vaticanos llenos de oro y la moda y la globalización criminal y el hambre y la ignorancia y la miseria y la humillación y los prejuicios y los juicios y los postjuicios y las cárceles y las tumbas y “la libertad” y “el amor” apenas como ideas nada concreto nada realizable todo se mantiene la historia no se puede cambiar la naturaleza sigue su curso el hombre está absolutamente perdido dios existe dios no existe dios? la capa de ozono los rayos solares los maremotos los tsunamis el ántrax y las bombas nucleares los siete pecados capitales –si apenas fueran siete- los medios masivos de confusión el alambrado la soja transgénica los alimentos artificiales el pop la competencia los concursos hollywood la cia la onu la kgb el ku klux klan el mercosur el merconorte la cocaína el paco la pasta base el éxito la fama el bonapartismo las dictaduras militares los psicólogos los enfermos los locos los desaparecidos el machismo el trabajo –trabajo?- infantil las dinastías los imperios la contaminación de cualquier tipo la deforestación la extinción de razas la mala educación la penosa salud el stress y la celulitis el bajar de peso el subir de peso el bajar de peso la indiscriminación de discriminación las pastillas para vivir los cambios climáticos la falsificación el mal humor el día del amigo el día de los enamorados el día de comprar sea lo que sea solo cuenta comprar la corrupción y la coima moneda corriente el desinterés la desigualdad la desolación la desesperación el despotismo la desesperanza la decepción la deshumanización la destrucción el desarmadero de cualquier conciencia la dislocación de cualquier alegría los casinos y las loterías las adicciones los pleitos las catástrofes pequeñas las catástrofes en masa los ríos de sangre los mares de lágrimas la familia el auto la casa los niños y ya y la vida no es para vivirla es para trabajar para que otro viva se hace lo que se puede las millones de empresas que guardan sus millones en un solo bolsillo la ceguera la sordera las mudanzas los exilios las campañas los corpiños la homofobia la claustrofobia la aracnofobia la fobiafobia la autoridad la imposición el maltrato el destino inevitable la mentira la mentira la mentira la mentira la mentira la mentira el conformismo estéril el inconformismo inútil los hacinamientos los monobloques los countries las propiedades la idiosincrasia la especulación la perturbación la masturbación la individualidad la mortalidad las publicidades la matanza la persecución la pornografía el politquerío el palabrerío el chusmerío el plastiquerío la elite el delito la impunidad la imbecilidad absoluta el miedo el miedo el miedo el miedo el miedo el miedo la negación la calumnia la tergiversación la manipulación la pedipulación la pena las pelucas los mamelucos los payasos el hipo la hipnosis la hipertensión la hipocresía el hippismo la hipalgesia el hipar la hipergamia la hipertrofia los hipermercados la apatía las epidemias las murallas las metrallas las batallas las fallas del sistema etcéteras etcéteras que duran siglos y entonces en vez de celebrar la decadencia nuestra de cada día mejor tomemos cuenta de que hay que abolir todo esto y tanto más para poder ser libres y esto no es para risa…